Son las 23:23, me persigue ese número, algún día contaré la paranoia, pero la paranoia sobre la que voy a hablar hoy es otra bien distinta. Mi miedo a volar.
Odio los aviones y todo lo relacionado con ellos, salvo a esas azafatas que salen en las pelis que no pueden ver los pequeños, si, esas en las que estais pensando, las que sale sangre (¿acaso pensabais en otras? guarros). Lo primero que odio de volar, es madrugar para coger el avión. ¿Por qué coño ponen un aeropuerto a nosecuántos kilómetros si los vuelos son a las 9 de la mañana?. Que lo pongan en Fuenlabrada y se jodan ellos con el ruido, total, ya están acostumbrados al bakalao a todo volumen, ni se inmutarán con el avioncillo. Después llegas al aeropuerto y tienes que estar 1 hora que si coge el carrito, que si embarca, que si el check-in, que si no se pueden pasar pistolas ni katanas en el avión. Después más espera en el avión hasta que despega, y encima la gente se queda sobada. ¿Cómo pueden quedarse sobados en un bicho que va a 900 km/h, que es como 3 veces el coche de Massa y 900 el de Alonso. Por cierto, ¿por qué cuando despega un avión siempre se oye como se estampa el carrito de la azafata?, ¿Y por qué te pongas donde te pongas nunca lo vez rodar?. Pero bueno, hay que coger el avión para pasar las navidades con la familia.
Las navidades, esas gran fiestas creadas por el Corte Ingles. Yo nunca las he entendido, están llenas de contradicciones. Por ejemplo, ¿por qué si Papá Noel trae los regalos el día 25 llevan puestos en el árbol desde el 24?, otra cosa muy lógica, el árbol. ¿Dónde escondemos los regalos?, pues mira, tu pones un pino de plástico en el salón y encima lo llenas de luces de colores parpadeantes y fijo que nadie se da cuenta de que hay regalos, como un árbol parpadeante pasa tan desapercibido. ¿Se nota que la Navidad no es mi fiesta preferida verdad?. Pues tampoco lo es Nochevieja. Vaya mierda de fiesta. Que si, que te reunes con la familia todos unidos jijijaja todo muy guay, pero..., ¿para qué cojones compramos el cotillón?. Solo trae problemas. Te dejas la garganta en el matasuegras (bonito nombre), te das una ostia cuando se rompe la goma del gorrito de cartón (y encima como un gilipollas lo atas y reatas 300 veces con la esperanza de que no se rompa), te salen confetis hasta del culo, y serpentinas por las orejas. Pero lo mejor, cuando el masoquismo llega a su cima en esa "mágica" noche son las campanadas. Para ello hay un par de normas:
1ª Hay que verlas por la primera, porque sin Ramón García no hay campanadas.
2ªPueden haber sonado 20.000 veces los cuartos, pero hasta que Ramón García no dice ¡Ya!, no empiezan las campanadas.
3ª Si no te atragantas con las uvas, es que no sigues la tradición.
También existen reglas pequeñas que se las salta todo el mundo pero que no por ello son menos estúpidas, estas son la de meter algo de oro en la copa de cava a ver si te atragantas y poner el pie derecho delante para ver si se cae tu primo.
Bueno, como veo que me enrrollo voy a acabar ya no sea que me den las uvas (jaja que gracioso ¬¬).
Feliz 2009 a todos!!!!!!
Pd: Dedicado a la "kunsita" que me "obligó" a escribirlo ;)
jueves, 18 de diciembre de 2008
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